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ENVEJECIMIENTO PIEL Y GENÉTICA 

FACTORES GENÉTICOS Y AMBIENTALES EN EL ENVEJECIMIENTO DE LA PIEL

En el proceso de envejecimiento de nuestra piel actúan multiples factores que pueden dividirse en dos grandes grupos, los intrínsecos (genéticos) y los extrínsecos (ambientales y de estilo de vida).

ENVEJECIMIENTO POR FACTORES GENÉTICOS

Investigaciones recientes han descubierto que la genética contribuye al menos en un 60% a nuestra “edad percibida” (es decir, a cuán mayores o jóvenes nos ven los demás respecto a nuestra edad real).

Así mismo, se ha descubierto que cerca 1500 genes están involucrados en el proceso de envejecimiento de la piel. Se trata de genes responsables de proporcionar humedad, textura, elasticidad, capacidad antioxidante y protección frente a las radiaciones ultravioletas a la piel, etc.

Las secuencias de ADN que constituyen la unidad fundamental, física y funcional de la herencia se denominan genes. Cada gen contiene una parte que se transcribe a ARN y otra que se encarga de definir cuándo y dónde deben expresarse. La información contenida en los genes (genética) se emplea para generar ARN y proteínas, que son los componentes básicos de las células, los “ladrillos” que se utilizan para la construcción de los orgánulos u organelos celulares, entre otras funciones , como las de participar en procesos de regeneración, protección, estructura de la piel…  en el caso de una visión GENOCOSMETICA.

Los genes expresan las proteínas, entre ellas, las involucradas en la mayor parte de los procesos y estructura de la piel : colágeno , elastina , catalasas, colagenasas, metaloproteinasas, proteoglicanos, etc.

Como ejemplo, podemos citar algunos genes que tienen influencia en nuestra piel y en nuestro aspecto:

Resistencia a la oxidación y a los radicales libres. Existen variantes genéticas que fabrican enzimas antioxidantes más o menos potentes. Por ejemplo, una persona con un gen de la catalasa que codifique una catalasa potente será más resistente a los ataques de los radicales libres oxidantes. 

Diferentes versiones de los genes de las aquaporinas. Las aquaporinas son canales que están en las células y regulan su nivel de agua. En consecuencia, variaciones en las aquaporinas tienen consecuencias en la hidratación de la piel. Y se ha demostrado la existencia de versiones más o menos potentes de estos canales.

ENVEJECIMIENTO POR FACTORES AMBIENTALES Y ESTILO DE VIDA

La vida es una sucesión de cambios, la piel es buena prueba de ello. Nuestra piel está a la merced de todas las fuerzas que actúan sobre ella: nuestra determinación genética, el sol, el clima severo, y nuestros propios malos hábitos. Pero podemos tomar medidas para ayudar a nuestra piel a permanecer flexible y con aspecto fresco.

La piel cambia a medida que usted envejece. Es posible que observe arrugas, manchas por la edad y resequedad.

La piel también se hace más delgada y pierde grasa, tornándose menos suave y lisa. También puede tardar más en curarse.

Los cambios en la piel están entre los signos más visibles de envejecimiento. Las evidencias del aumento de la edad incluyen las arrugas y la piel flácida.

Al envejecer, la piel pierde su hidratación natural y se deteriora. El colágeno, principal fibra de sostén de la piel, disminuye su producción. Como consecuencia, el tejido de soporte de la piel y la cohesión entre la dermis y epidermis se debilita, la piel pierde su tonicidad y firmeza. Se forman depresiones en la superficie de la piel: las arrugas, signos visibles del envejecimiento cutáneo y que principalmente, aparecen en el rostro.

LAS CLAVES DEL ENVEJECIMIENTO DE LA PIEL

El envejecimiento cutáneo es un proceso continuo en el que progresivamente se producen cambios morfológicos y funcionales en la piel.
Un proceso complejo en el que intervienen muchos mecanismos, en el que se produce un declive en las funciones biológicas y en la habilidad para adaptarse al estrés metabólico.

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El paso del tiempo se relaciona con parte de estos cambios, que puede producirse más o menos rápidamente en función de nuestra predisposición genética y de la acumulación de factores ambientales.

El estudio y conocimiento de los mecanismos cutáneos que se producen durante el envejecimiento y las variables genéticas que están involucradas en el proceso es fundamental para realizar un buen diagnóstico y conocer las necesidades de la piel en el tiempo.

ENVEJECIMIENTO Y CAMBIOS EN LA PIEL

Durante el proceso de envejecimiento la piel experimenta cambios estructurales significativos. Incluso en las áreas fotoprotegidas se produce un adelgazamiento generalizado de la epidermis de un 10-50% entre los 30 y los 80 años de edad.

Las alteraciones epidérmicas más importantes recaen sobre el estrato basal o germinativo (afectan principalmente las células madre) y sobre la unión dermoepidérmica, que sufre un aplanamiento progresivo.

Este último cambio reduce la superficie de contacto entre la epidermis y la dermis, con lo que se incrementa la fragilidad cutánea.

ENVEJECIMIENTO Y CAMBIOS EN LAS CÉLULAS

Con el paso del tiempo:

Los queratinocitos, que son las células predominantes de la epidermis, se acercan a su límite replicativo y entran en senescencia, permaneciendo en la fase de reposo del ciclo celular.

Los melanocitos, que son las células que dan pigmento a la piel, disminuyen un 8-20% por década después de los 30 años de edad y desarrollan heterogeneidad morfológica y funcional.

Las células de Langerhans, que son las constituyentes más importantes del sistema inmunológico en la piel, disminuyen con el envejecimiento y sufren una pérdida de eficacia en su función, con una menor capacidad de captación de antígenos y de formación de dendritas para presentarlos. Se cree que esto puede explicar la disminución en la capacidad inmunológica de la piel madura y aumento de la sensibilidad.

CAMBIOS ESTRUCTURALES POR EL ENVEJECIMIENTO

El ácido hialurónico baja en concentración dérmica porque deja de ser sintetizado por los fibroblastos de la dermis y la piel reduce su retención de agua, quedando alterado el equilibrio hidro-lipídico de la piel,  también por menor rendimiento de los fibroblastos.

Las fibras colágenas y elásticas disminuyen en cantidad y además se muestran distorsionadas, perdiendo la estructura original que otorgaba elasticidad a la dermis.

El tejido conjuntivo de la capa hipodérmica se endurece y tiende a resecarse.

CAMBIOS POR RADIACIÓN ULTRAVIOLETA

Además de los cambios intrínsecos por el envejecimiento, en las áreas donde la radiación ultravioleta (UV) incide con mayor frecuencia se pueden producir alteraciones degenerativas adicionales.

Estos cambios no solamente son estructurales, sino que suponen una aceleración de la pérdida progresiva de las funciones cutáneas, lo definiríamos como fotosensibilidad creciente.

El daño por radiación ultravioleta es mayor en los tipos de pieles más claras (fototipos I y II de Fitzpatrick) y en determinadas áreas como el dorso de las manos, la cara, el escote y la parte superior de la espalda.

En la piel joven sana, su componente principal es el colágeno, y entre las fibras elásticas se produce un depósito de proteoglicanos y glucosaminoglucanos.

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